top of page

Teatro Arbolé, el arte de los títeres y el amor por educar

  • Foto del escritor: Irving Yahir Ballesteros Morales
    Irving Yahir Ballesteros Morales
  • 2 nov 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 20 ene

El Teatro Arbolé, referente del teatro infantil en Zaragoza, presentó "Gori Gori" del 17 al 18 de octubre, una obra de títeres creada por David Uno y Xavier Learreta que aborda la muerte desde la ternura y la imaginación.



Mingo es un niño de seis años que se enfrenta a la muerte de su abuelo. Esta historia representada en el Teatro Arbole y creada por los titiriteros David Uno y Xavier Learreta aborda un tema profundo y sensible: la muerte de los abuelos: “Queríamos que los niños comprendieran que los abuelos también se van, pero que su recuerdo queda con nosotros. No se trata de asustar, sino de acompañar y entender”,  explica Javier Navarro, el director de escenografía.


El objetivo es ayudar a los niños a comprender la vida y la despedida con naturalidad y esperanza desde la imaginación: “Nos gusta que los niños imaginen, que no vean al titiritero que está detrás, sino que se metan en el muñeco, que sientan que realmente esa nube o ese animal existen y sienten”, argumenta con entusiasmo Xavier, quien junto a David logra que el público viva la experiencia desde la emoción.


El teatro combina pedagogía, actuación y poesía en cada una de sus obras. No solo busca entretener, sino también educar y reflexionar. En “Gori Gori”, por ejemplo, los titiriteros no evitan hablar de la muerte, sino que la transforman en un tema lleno de vida, mientras hablábamos sobre el poder educativo del arte.


Una familia accediendo al teatro Arbolé
Una familia accediendo al teatro Arbolé

Una de las cosas que más me sorprendió fue su forma de recrear los cuentos clásicos. En Arbolé, las historias que todos conocemos adquieren nuevos significados. “En nuestra versión de los tres cerditos, el lobo no es el malo; simplemente sigue su naturaleza. El verdadero villano puede ser el cazador, que representa el abuso humano sobre los animales”, explicó Javier. Así, los niños aprenden a mirar el mundo con otros ojos, a cuestionar lo establecido, a pensar más allá del “bueno” y el “malo”.


Cada función del teatro es una obra de arte cuidada al detalle. La música, creada por músicos aragoneses y grabada especialmente para cada pieza, llena de vida las escenas. “La música es parte esencial de la obra, un personaje más. Crea atmósfera, emoción y acompaña cada movimiento del títere”, contaron con orgullo. Ese compromiso con el talento local demuestra que el arte, además de emoción, también es comunidad. 


Xavier Learreta, creador de Gori Gori: "La música crea atmósfera, emoción y acompaña cada movimiento del títere"

Títeres del teatro Arbolé
Títeres del teatro Arbolé

Para todos los contribuyentes, trabajar en el teatro Arbolé es un acto de amor. “Ser actor, titiritero, vivir de esto, es una suerte enorme. A veces cuesta mucho llegar a los sitios, montar las funciones, pero cuando ves las risas, el cariño de los niños y del público, todo el esfuerzo vale la pena”, me confesaron con mucha emoción. Y cómo no creerles. Hay una energía mágica y especial en ese teatro, una mezcla de vocación y alegría que se siente en cada rincón. 


Aun en tiempos donde la tecnología parece ocupar todo, Arbolé busca maneras de acercarse al público más joven. “Las redes sociales son una herramienta importante, sobre todo Instagram y TikTok.  Nos permiten mostrar lo que hay detrás de las obras, quiénes somos, qué hacemos. La gente quiere ver también a las personas que mueven a los títeres”, explican. Y así, entre videos, ensayos, risas y pequeñas escenas, el teatro mantiene viva su conexión con las nuevas generaciones. 


Además de sus espectáculos, el Teatro Arbolé ofrece clases de teatro para niños y jóvenes desde los seis hasta los dieciocho años, organizadas en grupos por edades. “Al final de curso hacen una muestra abierta al público, y es maravilloso verlos crecer, perder la vergüenza, expresarse, crear. El teatro les da seguridad y les enseña a comunicarse”, explico Javier. Padres y madres destacan la importancia de acercar a sus hijos al arte, no solo como entretenimiento, sino como herramienta para el desarrollo emocional.


David Uno y Xavier Learreta charlando con el público.
David Uno y Xavier Learreta charlando con el público.

Uno de los detalles más hermosos del Teatro Arbolé es su gran atmósfera familiar. Desde que entras, el personal te recibe con una calidez que hace que todo se sienta cercano. “Intentamos que cada niño viva la experiencia completa: desde que entra al teatro hasta que se va, todo tiene que sentirse mágico. Que sientan que este es su hogar”, comento la taquillera. Y así es. Incluso con pocas personas en la sala, siente una energía viva, alegre, como si todos formaran parte de una familia. 


Hacia el final de la entrevista, les hice la pregunta sobre cómo se imaginaban el futuro del teatro. Sonrieron. “El teatro no se perderá. Se reinventará, cambiará, mezclará técnicas; quizá haya más. Proyecciones, más música, más actores junto a los títeres, pero seguirá siendo un espacio donde las personas se encuentran de verdad”, me respondieron. 


Porque en el fondo, como dice Arbolé, el teatro es un acto de amor y de imaginación. Y mientras haya quienes crean en esa magia, seguirán existiendo escenarios, títeres, risas y aplausos que llenen de vida a todos los que los ven.


 
 
 

Comentarios


📢 ¿GANAS DE MÁS?

  • Youtube
  • Instagram
  • X
  • TikTok

☎️ CONTÁCTANOS

📍 DONDE ENCONTRARNOS

​Facultad de Filosofía y Letras
Plaza San Francisco, 50007
Zaragoza, España

bottom of page